Logo de l'OEP

Plurilinguisme et mondialisation

Contra la lengua única (S. Halimi, Le Monde Diplomatique)

Ultima modifica: 29 Giu 2013

Este artículo fue publicado en francés, su versión original se encuentra aquí. Luiza Penalva, traductora voluntaria para el OEP, es autora de esta traducción en español. Le damos las gracias por su trabajo. 

Junio de 2013

Mercado único, moneda única, ¿lengua única? Las puertas y puentes que aparecen en los billetes europeos muestran claramente la agilidad con que tienen lugar los intercambios entre comerciantes sin raíces ni historia. Tal vez pronto lleguemos también al punto de que los estudiantes puedan viajar a otros países sin llevarse un diccionario, ya que poseen un solo y único pasaporte lingüístico: el inglés de tránsito aeroportuario. Un idioma que se puede utilizar por todas partes, y en especial en las universidades francesas.

En efecto, al parecer, las universidades francesas se han quedado totalmente «anticuadas»- como el conjunto del país. Imagínense, en Francia todavía se habla…¡francés! La señora Geneviève Fioraso, Ministra de Enseñanza Superior e Investigación, quiere suprimir esta «barrera idiomática», desanimando a los « estudiantes de países emergentes como Corea, India y Brasil » a que vengan a estudiar a Francia.

Y sin embargo, existe un total de veintinueve Estados en los que la lengua de Molière es lengua oficial (cincuenta y seis en el caso de la lengua de Shakespeare). El número de locutores francófonos sigue en aumento, en particular en África. Pero pareciera que Francia en realidad estuviera reclamando otro tipo de estudiantes, si tenemos en cuenta los esfuerzos exorbitantes que al parecer la universidad francesa exige a los actuales estudiantes extranjeros. Será tal vez porque ni son ricos, ni están dispuestos a pagar la (también exorbitante) matrícula de las escuelas de Comercio o de Ingeniería.

En las universidades americanas, en que la proporción de estudiantes extranjeros (3,7%) sigue siendo considerablemente inferior a la de los estudiantes extranjeros en Francia (13%), a nadie se le ha ocurrido «compensar» este retraso a través de la enseñanza en mandarín o en portugués. La señora Fioraso afirmaba irónicamente que «Si no autorizamos las formaciones en inglés acabaremos siendo únicamente cinco personas para hablar sobre Proust». En cuanto a Nicolas Sarkozy, no ocultaba su rechazo hacia las Humanidades, mientras que se compadecía de los estudiantes que estaban condenados a leer La Princesse de Clèves en lugar de estudiar Derecho o Business.

La ley Toubon, que fue aprobada en 1994, declara que « el francés es la lengua de la enseñanza, de las oposiciones, de las tesis y de las memorias en los centros públicos y privados de enseñanza». Algunos universitarios prestigiosos, contrarios a esta normativa que pertenece «a siglos pasados», quieren creer que la promoción del multilingüismo (todavía en auge, en nuestro siglo, en la mayoría de las organizaciones internacionales) acabaría desanimando a los estudiantes francófonos que tuvieran la intención de realizar sus estudios en Paris (1)

Sin embargo, el «atractivo» de un idioma no se limita a la venta de informaciones a los países emergentes. Al contrario, se afianza a través del intercambio con los otros, mediante la reflexión en torno al mundo en que vivimos y al que nos tocará vivir. ¿Acaso Francia, quien se ha peleado por defender su cinematografía y su excepción cultural, puede aceptar que llegue un día en que la investigación y la ciencia se expresen en una lengua inglesa muchas veces mal hablada y símbolo de la hegemonía absoluta?

Como subraya el lingüista Claude Hagège, «lo que resulta paradójico hoy en día es que el proceso de americanización y la promoción del inglés estén siendo promovidos por otros países». Afortunadamente, existen numerosos ejemplos, en especial en África y en Quebec, que demuestran que el plurilingüismo es posible. Su tenacidad debería inspirar con más frecuencia a los responsables políticos, frente al fatalismo totalitario de un puñado de universitarios

Serge Halimi

(1) Faculté : les cours en anglais sont une chance et une réalité, Le Monde, 8 de mayo de 2013.