AINA MOLL 19/02/1992
La Constitución española de 1978 rompió con una larga tradición centralista de monolingüismo oficial, reconociendo la existencia de distintos pueblos y lenguas en su seno. No enumeró ni las "nacionalidades" ni "Ias otras lenguas españolas" (y esa ambigüedad es causa de muchos males), pero constituye un cambio enormemente positivo respecto del régimen...