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Langues et cultures régionales et minoritaires

El plurilingüismo de España (El País)

Mis à jour : 18 Oct 1992

AINA MOLL 19/02/1992

La Constitución española de 1978 rompió con una larga tradición centralista de monolingüismo oficial, reconociendo la existencia de distintos pueblos y lenguas en su seno. No enumeró ni las "nacionalidades" ni "Ias otras lenguas españolas" (y esa ambigüedad es causa de muchos males), pero constituye un cambio enormemente positivo respecto del régimen dictatorial anterior, a condición de que un gran cambio paralelo de mentalidad colectiva permita ponerlo efectivamente en práctica.

Ese cambio hasta ahora no se ha producido, y mientras en el extranjero se admira la construcción del "Estado de las autonomías" y la pacífica progresión de los procesos de normalización lingüística en las comunidades con lengua propia no castellana, la inercia del régimen dictatorial y de la mentalidad diglósica sigue actuando entre nosotros.Quedan muchas rémoras del pasado: recelos, prejuicios..., incomprensión, en suma, entre las diferentes comunidades autónomas, especialmente entre las de lengua castellana y las otras. Ciertas palabras se cargan de connotaciones, a menudo contradictorias. Así, quien dice España, y no su sucedáneo Estado español, puede ser un centralista nostálgico del franquismo o un independentista catalán, vasco o gallego que, aunque se reconoce -pasajeramente y porque no tiene otro pasaporte- "súbdito del Estado español", se considera ajeno a España. La expresión países catalanes, que no corresponde a ninguna realidad político-administrativa, pero sí a una realidad histórico-cultural y lingüística (nacional) bien definida, resulta igualmente tabú para los independentistas radicales que quieren llamarla "simplemente Catalunya" (aunque nunca se haya llamado así) y para los españolistas que la identifican con el "rojo-separatismo" como en los mejores tiempos del régimen anterior. Si alguien da a la lengua oficial del Estado el nombre de español, y propone enfáticamente imitar a Puerto Rico, la propuesta puede consistir en "liberarse del español y declarar lengua oficial ' única el catalán" o, al contrario, y por mucho que nos sorprenda a los catalanes, "defender la lengua común de todos los españoles contra cualquier otra lengua". Para seguir leyendo...