31.01.14, Mar Galindo y José Luis Pérez
Si hay algo que siempre me ha gustado del fútbol, es su capacidad para poner de acuerdo a personas que hablan distintas lenguas. Once tíos, criados en idiomas diversos, han de entenderse para lograr un bien común. Ya lo decía Mandela: el deporte tiene el poder de transformar el mundo, de inspirar, de unir a la gente como pocas otras cosas.
Como lingüista y aficionada al deporte, suelo recurrir a ejemplos de deportistas en mis clases de enseñanza de idiomas. Y planteo a mis estudiantes preguntas del siguiente tipo: ¿Por qué David Beckham nunca aprendió español, si estaba en inmersión lingüística? >>>>>>>>>>>>>>>>>